
Una historia extra de Off The Line
La noche antes del Castletown-Northwalk, cuando Konstantin no puede dormir
Tania Albeira
7/10/20263 min leer


La noche antes del Castletown-Northwalk
Konstantin le dedicó una sonrisa burlona a su compañero de cuarto cuando él de dijo que iba a hacer una llamada.
—¿Está nervioso porque es su primer viaje con el equipo? —se interesó el portero y capitán del Northwalk.
—No, aunque el Castletown no le cae muy bien.
—Le entiendo. Lo que te hizo el maldito Destructor hace unos meses fue un asco —recordó Konstantin—. Y me imagino que para Luke no tuvo que ser fácil aguantarte lesionado.
—Cuando me lesiono no soy difícil de aguantar, idiota —se defendió Marcus.
—¡Qué va! —ironizó Konstantin—. Solo te conviertes en un niño pequeño y caprichoso que se queja por todo. Por lo demás, todo genial. Oye, ¿Luke se ha pensado bien lo de casarse contigo?
—Tiene más dudas sobre su amistad con el portero del Northwalk.
—No creo. Es un chico listo.
—Konstantin, deja de tomar café por la noche.
—Tú también has tomado —le reprochó el alemán. Le encantaban las conversaciones interminables con su mejor amigo.
—Sí pero a mí no me altera ni me hace hablar sin parar.
—¿Eso les ocurre a todos en tu planeta? —se burló Kosntantin.
—¿Quién es el niño pequeño ahora?
—Llámale por teléfono, anda y dale las buenas noches de mi parte —le pidió Konstantin—. Dile que mañana va a hacerlo bien.
—Siempre lo hace bien.
—Me refiero al trabajo, idiota. —Konstantin lo dijo entre risas.
—Y yo. Es una de las muchas cosas que hace bien.
—¿Vas a hacerme una lista?
—No. Voy a hablar con él por teléfono mientras tú intentas dormirte y dejar de ser un pelma —contestó Marcus.
Luke estaba leyendo en la cama de su hotel cuando recibió la llamada de Marcus. Charlaron un rato y se desearon una buena noche. Después Marcus salió del baño y se encontró a Konstantin con el mando de la tele en la mano. El guardameta estaba cambiando de canal cada dos segundos como si nada le convenciera. Marcus negó con la cabeza y se acercó a él.
—Así no vas a dormirte ni de coña. No me puedo creer que Lidia no te haya hablado de que por la noche ver pantallas es lo peor que puedes hacer.
—¿Peor que ser un asesino en serie?
—Ahora mismo creo que no tanto —le vaciló Marcus—. Apaga la tele, capullo.
—Entiendo que la terapia te haya venido bien y me alegro. Pero que sepas que tu amigo Harris me contó que en el Mundial os pasabais horas jugando a la consola antes de ir a dormir.
—Cotilla.
—¿Harris o yo?
—Los dos, pero la culpa es mía por tener amigos tan pesados —se burló Marcus—. Lo de la tele va en serio, capitán. Apágala.
—La gente que piensa en ti como en el salvaje Party Dickinson debería verte ahora mismo. Entre lo mucho que mandas y ese pijama de cuadros... —señaló Konstantin entre risas.
—Para tu información, en casa nunca duermo en pijama.
—¿Por eso Luke va a casarse contigo?
—Konstantin, apaga la puta tele y deja de ser un puto capullo. Si no puedes dormir, vamos a jugar a algo.
—Lidia sí que me dice lo de las pantalllas y también lo del café por la noche —explicó Konstantin mientras apagaba la tele. Marcus sonrió—. Y sabes que normalmente le hago caso.
—Entonces Castletown es como Las Vegas y te has venido arriba.
—Nop. Aquí solo hay un castillo y un equipo que comete demasiadas faltas —opinó Konstantin haciéndole reír—. Jo, si tuviésemos una pelota podríamos echar un partido.
Marcus sonrió y abrió su mochila. Sacó una de las muchas pelotas antiestrés que Seb le compró a Luke para que mantuviese a raya su ansiedad. Konstantin sonrió al verla.
—¿De dónde la has sacado?
—De mi fábrica secreta de pelotas y balones —le vaciló Marcus sacándole una carcajada.
—Vale, señor empresario, estas son las regas. La cama de cada uno es su portería y jugamos con los pies. Esto es fútbol.
—La cafeína está dejando de hacerte efecto. Vuelves a ser tan aburrido como siempre.


